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De la mano de Astilleros Río Santiago, la UNLP proyecta crear una mega impresora 3D para construir viviendas sociales

El Astillero Río Santiago (ARS) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), a través de la Facultad de Ingeniería, firmaron un convenio para el diseño y fabricación de un prototipo de impresora 3D para la construcción de casas a base de mortero.

El convenio fue firmado entre el presidente del Astillero Río Santiago, Ariel Basteiro; el vicepresidente de la UNLP, Marcos Actis, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Martin Frene, se informó en un comunicado del ARS.

“Este acuerdo nos permite crear un prototipeado de esta máquina, para seguir innovando en tecnología y brindar soluciones habitacionales, de forma ágil, en un país que tiene una deuda fuerte en cuestiones de hábitat. Queremos ser protagonistas y colaborar en el desarrollo urbanístico y promover fuertemente la integración social de las y los habitantes de la provincia de Buenos Aires”, dijo Basteiro.

El vicepresidente de la UNLP, Marcos Actis, destacó la importancia de trabajar en conjunto con el Astillero Río Santiago, y dijo que “gracias al impulso de la actual gestión podemos concretar este trabajo que realizaremos entre la Universidad y el Astillero, en proyectos de interés social y también en proyectos que puedan servir a la industria naviera”.

Según informó la UNLP, “se trata de una verdadera mega impresora ideal para construir barrios sociales de manera rápida y económica”.

Pablo Ringegni, director del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA-UNLP), que llevará adelante el proyecto, detalló: “El prototipeado parte de un pórtico de 10 metros de ancho montado sobre unos rieles que se ensamblan hasta lograr el largo del recorrido necesario para cada construcción”.  Así, por ejemplo, si se ensamblan 5 metros de rieles, se podrá construir una vivienda de 10 por 5 metros.

“Sobre el pórtico se monta un puente que une ambas columnas, con un carro que debe desplazarse hacia ambos lados. A su vez, todo el puente debe poder ascender y descender”, explicó Ringegni. El ingeniero aseguró además que “se podrían hacer de 40 metros y lograr varias casas sociales velozmente ya que la máquina, más allá de necesitar que se la supervise, funciona de manera autónoma. Todos los movimientos pueden ser diseñados con mecanismos comandados por una unidad digital de control programable, garantizando la practicidad y funcionalidad de la máquina”.

Sobre el carro va montado el cabezal donde se ubican las “boquillas o dosificadores de mortero”, que irán vertiendo la mezcla cementicia con la consistencia adecuada para evitar desmoronamientos y aplastamientos del material durante el proceso de fabricación de la casa. A medida que el cabezal pasa una y otra vez, va vertiendo el material en capas formando las paredes que estructuran la casa.

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